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Células madre para la reparación osea.
miércoles, junio 18, 2008, 04:07 PM

Investigadores médicos lograron grandes avances en la tecnología para reconstruir tejido óseo dañado mediante el uso de células madre, anunciaron esta semana doctores de la Universidad de Carolina del Norte (UNC, por sus siglas en inglés).
Los investigadores derivaron las células madre de muestras de médula ósea y las utilizaron para reparar huesos rotos en ratones. Ahora el trabajo está a punto de trasladarse a los humanos.

"Hemos mostrado una razón para avanzar a la realización de pruebas clínicas reales", dijo la doctora Anna Spagnoli, quien encabezó al equipo.

El 20% de los huesos rotos no logran sanarse por sí solos, y un número significativo de dichos casos involucra a mujeres que padecen osteoporosis. Pero el problema no se limita a pacientes adultos: los niños diagnosticados con una enfermedad conocida como osteogénesis imperfecta (OI) pueden sufrir de múltiples y dolorosas fracturas durante todas sus vidas.



La tecnología con células madre podría reducir significativamente el tiempo de curación en ambos casos, aseguró Spagnoli. Además de que también podría ayudar a los pacientes con traumatismos.

En el estudio de la UNC se logró que las células madre se convirtieran en cartílago mediante el uso de un compuesto llamado factor de crecimiento.

"El primer paso para la sanación de los huesos es la creación de cartílago como pegamento", explicó Spagnoli. "Sin ese pegamento, el hueso no será capaz de curarse".

No obstante, la creación de cartílago no es suficiente para reparar un hueso roto. Es necesario que el pegamento del cartílago se forme en el lugar de la fractura para que ésta pueda sanar.

"Nadie sabía si las células madre se dirigirían al lugar en el que eran necesitadas, a la fractura", apuntó Spagnoli.

Para resolver este problema, el equipo de Spagnoli le inyectó a ratones saludables la misma sustancia que hace brillar a las luciérnagas. Al extraer la médula ósea de dichos ratones fosforescentes, se obtuvieron células madre fosforescentes, que posteriormente fueron inyectadas en ratones ordinarios con fracturas de huesos.

"Colocamos a los ratones dentro de cajas negras y vimos la luz, y pudimos determinar que se dirigía al lugar correcto", dijo Spagnoli.

¿Pero cómo es que las células madre saben a dónde ir al ser inyectadas en el cuerpo? El equipo de Spagnoli notó que cierta molécula en las células madre era la clave que se centraba en la fractura.

"Es como si la fractura mandara un mensaje de auxilio", agregó. Spagnoli.

Elizabeth Loboa, profesora adjunta de ingeniería biomédica en la Universidad estatal de Carolina del Norte, dijo sentirse intrigada por los resultados.

"Siempre está el desafío de trasladar de los modelos animales a los humanos, dependiendo de la investigación", dijo Loboa, quien no participó en los trabajos de Spagnoli. "Pero estos descubrimientos en particular son bastante prometedores".


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