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Los ligamentos del pie. E. López
domingo, julio 20, 2008, 11:29 AM

Los ligamentos son estructuras fibroelásticas muy resistentes que refuerzan las cápsulas articulares, permitiendo una optima congruencia de los huesos en la articulación durante la carga o sobre-esfuerzo del pie. Juegan un papel fundamental en la mantención de los arcos o bóvedas plantares.
El ligamento se compone de tejido conectivo fibroso, de una naturaleza similar a los tendones. Este tejido se encuentra estructurado por un grupo de pequeñas entidades denominadas fascículos, los cuales conforman las fibras básicas. A su vez, en esta estructura existen fibras onduladas que contribuyen de forma significativa en su respuesta no lineal a un esfuerzo de tensión aplicado; sin embargo, aún no está claro en qué forma y cantidad es la relación función-estructura que desempeña un papel en el comportamiento de un ligamento.
Composición
El agua constituye dos tercios del peso de los ligamentos, el otro tercio está formado por colágeno, elastina, glucosaminoglicanos, fibroblastos y otras sustancias bioquímicas. Tienen más proteínas que los tendones, por lo que se les considera más activos.
Su función
La función de los ligamentos es la unión y estabilización de estructuras anatómicas, siendo común de encontrar entre los huesos y cartílagos del pie especialmente en aquellos en que forman articulaciones .Los ligamentos interconectan huesos adyacentes entre sí, teniendo un rol muy significativo en el sistema músculo esquelético. En una articulación, los ligamentos permiten y facilitan el movimiento dentro de las direcciones anatómicas naturales, mientras que restringe aquellos movimientos que son anatómicamente anormales, impidiendo lesiones como los esguinces. También juegan un papel fundamental como sensores de posición de las articulaciónes Debido a su composición, estructura y situación, se pueden romper fácilmente ante los traumatismos o microtraumas de repetición.


Ligamentos más importantes del tobillo:
Ligamento lateral externo. Partiendo de la punta del maleolo externo, se divide en tres fascículos (peroneo astragalino posterior, peroneo calcáneo y peroneo astragalino anterior), sujetando lateralmente el tobillo. Si se rompen, es muy fácil que el tobillo se vuelva a torcer en movimientos de inversión del pie.
Ligamento deltoideo. En la parte contraria, este ligamento parte de la punta del maleolo interno y sujeta la cara interna del tobillo. Esta formado por los ligamentos tibio-astragalino anterior y posterior, tibio-calcáneo y tibio-escafoideo

Ligamento sindesmal, sindesmosis o ligamento tibio-peroneo. Amarra la porción más distal de la tibia y el peroné para mantenerlos unidos en esa función de bóveda que presenta su superficie articular a la cúpula del astrágalo. Su rotura plantea muchos problemas. Tarda en cicatrizar mucho tiempo y puede dejar secuelas permanentes de dolor e inestabilidad que obliguen a la intervención quirúrgica. El ligamento une los dos huesos en todo el trayecto antero-posterior de su unión, no solamente en la parte delantera del tobillo. Por eso, cuando se rompe, puede dejar flecos que cuelguen hacia la articulación y dolor en la región posterior del tobillo.

En la parte posterior del tobillo existe también una red de ligamentos que unen la tibia y el peroné (tibio-peroneo posterior), la tibia con el astrágalo, etc...Hay que destacar el ligamento transverso, que se lesiona por el mismo mecanismo que la sindesmosis, de la que puede considerarse una prolongación posterior.
Ligamentos más importantes del pie en general:
Ligamento Tibio-astragalino (ligamento deltoideo)
Ligamentos peroneo-astragalino y peroneo-calcáneo.
Ligamento interóseo calcáneo-astragalino
Ligamento calcáneo-escafoideo (ligamento "spring"
Ligamento en Y de Chopart
Ligamento de Lisfranc
Ligamento calcáneo-cuboideo
Aponeurosis plantar La mortaja o pinza tibio-peronea sólo permite al astrágalo movimientos de flexoestensión (un grado de libertad de movimiento). El ligamento tibio-peroneo es un ligamento muy importante que mantiene unidos la tibia y el peroné.
Lesiones.
La respuesta biológica después de una lesión de ligamentos se puede resumir en tres fases:
1-Hemorragia e inflamación
2-Reparación activa con proliferación de sustancias que restablecen la continuidad.
3-Remodelación.
El tratamiento inmediato de la lesión de ligamentos influye directamente en la rehabilitación de la misma. El protocolo de Reposo, Hielo, Compresión y Elevación es básico para que la hemorragia y el edema no colaboren a la reestructuración amorfa de las fibras de los ligamentos, previniendo así cicatrices hipertróficas y dolorosas.


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