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Juanetes, dolorosa deformidad
martes, julio 29, 2008, 05:45 AM


Una distorción del dedo gordo del pie, que afecta sobre todo a mujeres y ancianos. Tienen distintas causas y, de acuerdo a su gravedad, se recurre a técnicas correctivas o cirugía que eliminan el dolor y las molestias que ocasionan


Representan un problema para caminar, causan dolor y calambres, hacen que los pies luzcan poco atractivos y se pueden infectar. Se les llama juanetes, pero se les conoce científicamente como hallux valgus, y son una desviación muy frecuente cuya gravedad se puede acentuar con el paso de los años, ocasionando malestares agudos.

Este padecimiento consiste en un desplazamiento del primer metatarsiano (hueso que se encuentra en la base del primer dedo del pie) hacia el centro del cuerpo, en tanto que el dedo gordo se desplaza en sentido contrario (hacia los ortejos más pequeños) hasta que se coloca por encima o debajo del siguiente dedo; esta deformación causa una prominencia que en ocasiones adquiere grandes proporciones y que, debido a la fricción generada al caminar, puede ser muy dolorosa.

De acuerdo al podólogo, los principales síntomas son: dolor a lo largo del margen medio del pie (justo debajo del dedo gordo), molestias al calzarse, aparición de una callosidad a nivel del juanete, irritaciones e incomodidad en los dedos cercanos (principalmente el segundo ortejo).

Si no se siguen algunas medidas correctivas, con el tiempo se presenta una deformidad severa y los tejidos de la articulaciones se vuelven más gruesos, formando una masa fibrosa y densa que genera inmovilidad y dolor punzante.



Causas. Santiago Hazim, ortopeda del Centro Médico Uce, expresa que esta afección puede aparecer por motivos diversos, entre ellos: uso de zapatos de puntas estrechas, factores genéticos, malformaciones de los huesos del pie, enfermedades inflamatorias de las articulaciones y ligamentos demasiado débiles.

La aparición de juanetes se observa con mayor frecuencia en personas cuya edad rebasa los 25, años y las mujeres son más propensas a padecerlos debido al uso de calzado demasiado estrecho y con tacones altos. Lo cierto es que en la mayoría de los casos no hay una causa única, sino una combinación de dos o más de los factores antes mencionados.

Cabe resaltar que no todos los abultamientos que se presentan debde ser considerados como juanetes.

Para no errar en el diagnóstico, el paciente debe acudir a un podólogo u ortopeda para someterse a simple valoración de los síntomas y, de ser necesario, a un estudio radiográfico para evitar malas consecuencias.

Una nueva cirugía que los erradica

Se destaca la llamada cirugía percutánea, que consiste en la realización de tres incisiones de 3 milímetros, mediante las cuales se elimina el hueso saliente y se corrigen los ejes alterados.

Sus resultados hasta el momento son alentadores y el tiempo de recuperación es menor que con otras intervenciones, las cuales requieren de tres meses como mínimo para que el paciente camine en forma parcial.

El mejor tratamiento para los juanetes es la prevención, por lo que si se nota la aparición de uno, debe acudir a un podólogo u ortopedista para llevar tratamiento. Recuerde que toda deformidad que no es tratada a la larga ocasionará molestias.

Principales medidas que se pueden tomar para elimina esta molestosa efección:


Soluciones

Por lo general, los pasos a seguir son: evitar el uso de calzado inadecuado y preferir aquel que no termine en punta, de textura blanda y que no comprima los dedos.

En ocasiones se recomiendan aparatos ortopédicos que corrigen la deformidad o posturas inadecuadas al pisar; estos accesorios amortiguan la articulación y protegen al juanete de irritaciones.

Se recomienda emplear protectores que eviten el roce del juanete con el zapato.

En caso de pie plano, el uso de plantillas será obligatorio. Si la deformación se presenta junto con una contractura (rigidez involuntaria y duradera) del tendón de aquiles se darán estiramientos y ejercicios para rehabilitarlo.

En aquellos pacientes con dolor o distorsiones excesivas que no permiten caminar con normalidad, se indica la cirugía como solución. La recuperación abarca un periodo de tres semanas, puede ser lenta en tanto los tejidos blandos y de la articulación se vean afectados; asimismo, se requiere terapia de rehabilitación y medicamentos que ayuden a controlar el dolor o alguna posible infección.

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