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El verano aumenta el riesgo de padecer hongos en los pies
miércoles, julio 30, 2008, 05:08 AM


- Javier Hernández, del Departamento de Podología de la Universidad Europea de Madrid, explica que son dos los motivos fundamentales: el hábito de andar descalzos en ambientes húmedos, como piscinas colectivas, en las que puede haber otras personas que sufran la infección y el hecho de que en verano se altera la barrera natural de protección de la piel al estar expuesta al cloro y baños repetidos.

- Aunque los expertos recomiendan mantener el cuidado de los pies a lo largo de todo el año, señalan que es importante extremarlo durante el verano.

- Asimismo, aconsejan ir al especialista ante la más mínima sospecha de infección para poder obtener un diagnóstico correcto y evitar así la prolongación del trastorno.


Madrid, 30 de julio de 2008.- Los hábitos asociados al verano incrementan el riesgo de contraer una infección por hongos en los pies. Así lo señala Javier Hernández, Director del Departamento de Podología de la Universidad Europea de Madrid, al tiempo que explica que esto se debe a dos motivos fundamentales: por un lado, al hábito de andar descalzos en ambientes húmedos, como piscinas colectivas, en los que puede haber otras personas que sufran la infección y, por otro, al hecho de que en verano se altera la barrera natural de protección de la piel por su excesiva exposición al cloro y los baños repetidos.

“El contagio de hongos es muy frecuente en...

las piscinas y duchas colectivas, ya que es fácil que los hongos depositados permanezcan allí gracias a la humedad del medio y sean captados por otras personas que accedan con posterioridad. Por otra parte, el cloro y el pasar continuamente de un ambiente mojado a otro seco, dejando secar los pies al aire libre, contribuyen a la pérdida de los ácidos grados de la piel que nos protegen frente a las bacterias y otros microorganismos, haciendo también más fácil la infección por hongos”, explica.

A pesar de que los hongos son muy contagiosos, este experto señala que existe una serie de medidas que se pueden adoptar para intentar evitar la infección: secar bien los pies después de lavarlos, especialmente entre los dedos; cambiar los calcetines y el calzado diariamente siempre que sea posible; llevar zapatos transpirables; utilizar zapatillas en piscinas, vestuarios, duchas públicas, hoteles... y evitar las rozaduras causadas por zapatos que no se ajusten adecuadamente y que pueden servir como puerta de entrada a la infección.

Acudir cuanto antes al especialista
Por otra parte, Javier Hernández recomienda acudir al podólogo tan pronto como se sospeche que se ha podido contraer la infección y se perciba algún síntoma como descamaciones, enrojecimientos, inflamación o grietas en los pies, lo cual permitirá al profesional hacer un diagnóstico diferencial y establecer un tratamiento correcto que acabe con el problema. A este respecto, Javier Hernández subraya que es fácil confundir las infecciones fúngicas con el eritrasma, una descamación de la piel interdigital originada por una bacteria muy común en verano, con una alergia a calzado sintético o con problemas derivados de la sequedad de la piel. En cualquiera de los casos, es importante establecer el tratamiento adecuado lo antes posible.

Este experto se muestra rotundo al señalar que, en el caso de las infecciones por hongos, la automedicación o la visita a la farmacia sin haber pasado por el especialista es algo muy peligroso que puede empeorar la patología. “Si ante una inflamación se suministra un corticoide y ésta está causada por una infección por hongos, aunque el síntoma mejorará, estaremos provocando la proliferación de los agentes infecciosos”, explica. Sobre ese particular, el podólogo llama la atención especialmente a las personas diabéticas y con problemas de circulación, colectivos en los que una lesión en el pie puede suponer un riesgo alto de complicaciones posteriores.

Cuidados todo el año
Este experto de la Universidad Europea de Madrid recuerda que para tener un pie sano en verano que no tenga grietas, otro de los problemas más frecuentes de esta época y que además favorece la aparición de infecciones, hay que cuidarlo todo el año con una correcta higiene, utilizando un jabón que no sea agresivo y que respete los ácidos grasos de la piel. Después del lavado, hay que secarse bien, pero sin frotar, y mantener la piel hidratada por fuera y por dentro.

En el caso de las fisuras y grietas, nos recuerda que si se espera hasta el último momento, el especialista únicamente puede aliviarlas de forma momentánea y que el paciente deberá volver a visitar al podólogo después del verano para analizar por qué aparecen. “Muchas veces los trastornos de los pies están originados por razones que no se sospechan, como la forma de andar. Eso puede alterar las uñas, la piel de los dedos, de los talones…”, explica. Por todo ello, además del cuidado diario y constante, recomienda hacer una revisión anual como forma de prevención. “Hay que fomentar la salud de los pies, que son los grandes olvidados”, señala.

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